Me siento bien.
Ahora brilla un estoico hielo en mi,
me da risa esta soga rubí
que rechina en mi cuerpo.
Soga sin fin,
como una voluta descendente de mal...
Soga sanguínea y zurda
forma de mil dagas en puntal.
Que vaya así, trenzando
sus rollos de crespón;
y que ate el gato trémulo
del miedo al nido helado,
al último fogón.
Yo ahora estoy sereno,
con luz
Y maya en mi pacifico
un náufrago ataúd.
(César Vallejo 1918) |